Crónica | Las ciudades de Compostela y Córdoba sellan una unión aprobada en 1976 La alcaldesa andaluza y el regidor gallego destacan la historia y la cultura de ambas capitales como nexo y la importancia de su patrimonio para mirar al futuro
05 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Córdoba y Santiago estrecharon ayer más los lazos que ya comparten desde hace dos lustros dentro del grupo español de ciudades Patrimonio de la Humanidad, del que son cofundadoras. Y lo hicieron a través de un hermanamiento que llega casi treinta años tarde. El acuerdo plenario que abría las puertas a esta relación institucional data de 1976. Entonces, el país preparaba la transición política y, en la actividad municipal, aquella resolución cayó en el olvido. Hasta que recientemente la alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, le indicó a su homólogo compostelano la existencia de aquel compromiso. Ambos munícipes decidieron entonces poner fin a tan prolongada espera y ayer ratificaban oficialmente el interés que ya en 1976 ambas ciudades tenían por procurar un puente de unión para intensificar sus relaciones culturales, económicas y sociales. Y desde ayer mismo también, un olivo plantado en la Alameda da cuenta de un hermanamiento que minutos antes reunía en el pazo de Raxoi a representantes de las dos corporaciones municipales. La historia de ambas ciudades y su mimo por su patrimonio histórico fueron referente esencial en los discursos de Rosa Aguilar y Sánchez Bugallo. «Memoria en piedra» La alcaldesa cordobesa hizo del respeto por ese pasado un elemento destacado del hermanamiento de dos ciudades que no sólo han hecho «memoria en piedra» sino que también han entendido «que la cultura forma parte de nuestras vidas», indicaba. Para Aguilar, ambas ciudades, hospitalarias y abiertas, son la «expresión viva de que el pasado, la historia y la cultura» deben ser «un legado para el conjunto de la humanidad» y, su unión, dijo, hace a Córdoba más patrimonio de la Humanidad, porque «suma grandeza a la grandeza y magia a la magia». Xosé Sánchez Bugallo, el anfitrión de un acto que todavía ha de ser correspondido en la ciudad andaluza, se remontó a los tiempos del califato para indicar que ambas ciudades ya tenían relación a través de los peregrinos que llegaban a Santiago por el Camino de la Plata. El alcalde de la capital gallega coincidió con su homóloga cordobesa en que la importancia y la preservación del patrimonio de ambas ciudades las han unido y las unen para mirar también al futuro. «Nuestro amor a la cultura, al pasado y a la historia nos une, pero también nos une el que el amor a nuestra historia no es una carga sino que está cargado de futuro», dijo Bugallo, quien buscó también en la emigración un referente de unión, y de singularidad más allá de sus diferencias, entre ambas comunidades. Porque gallegos y andaluces, dijo delante de los representantes de la Casa de Galicia en Córdoba que acompañaron a la delegación corporativa cordobesa, siempre han dejado de manifiesto su apego e interés por sus tierras de origen a través de la construcción de centros de referencia para la emigración en los países de acogida. Lorca y Rosalía Ambos políticos buscaron también en los poetas de ambas tierras lazos de unión con los que reforzar el simbolismo de un hermanamiento que se cerró con un concierto de la orquesta cordobesa Plectro en la Alameda, al lado del olivo. Y si Bugallo ponía de manifiesto el origen compostelano -«naceu na rúa Nova», dijo- del padre de Antonio Machado, Rosa Aguilar no sólo despedía su discurso con un verso de Rosalía. Antes leyó también uno de los poemas gallegos de Lorca, un «andaluz universal a quien el amor por Galicia le llevó a usar vuestra lengua para cantar al alma de Galicia», dijo la alcaldesa. Y poesía y prosa de destacados autores fue lo que se llevó de recuerdo la corporación cordobesa a través del libro sobre Santiago que, ilustrado también por reconocidos artistas, le regaló el Ayuntamiento compostelano. La delegación andaluza dejó en Raxoi un cuadro del símbolo de la ciudad, la Mezquita.