CRÓNICAS URBANAS
17 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.AL FINAL tendremos que darle la razón a George Bush y admitir que la única fórmula válida para evitar los incendios forestales es talar todos los árboles de Galicia. Podríamos aburrirnos de hablar de los devastadores efectos que el fuego tiene para el medio ambiente y el paisaje, que es lo que de verdad nos aterra, pero no abordaríamos el auténtico problema, que tiene tres patas más: la económica, la policial y la judicial. Vamos a los hechos: el 90% de los incendios son intencionados y esconden intereses particulares. Olvídense de las colillas, los rayos y el efecto lupa de los cristales. Otra cosa: quemar un monte es un grave delito y el año pasado se detectaron más de 8.000 focos, pero sólo hubo cuarenta detenidos, de los que ninguno va a ir a la cárcel. Y lo más sangrante: prevenir y apagar las llamas nos cuesta a los gallegos cada año 60 millones de euros. Unos 10 millones más que el Xacobeo 2004.