Las restricciones de la ley respecto de los suelos rústicos sólo afectan a las áreas quemadas, pero indirectamente también pueden afectar a las colindantes, en función de las necesidades y el modelo de crecimiento de la ciudad. Porque «nós plantexamos o crecemento en expansión», dice el alcalde, quien asume que «estamos a ter importantes problemas na redacción do PXOM» por estas circunstancias. Sobre el origen de algunos fuegos, Bugallo declaró que «cre nas casualidades, pero hai algunhas que me estrañan», dijo tras indicar que «hai dous anos asistimos a algún incendio forestal que se chegou a reincendiar ata cinco veces nun só día». El Ayuntamiento ya había resuelto en el 2002 que el nuevo planeamiento general no admitiría ninguna recalificación de zonas de protección forestal que hubiesen sufrido dererioro por incendios o talas desde el año de vigencia del actual plan. La decisión se tomó, recordaba ayer el alcalde, después de la ola de incendios que sufrieron zonas del sur de la ciudad a finales de agosto del 2002. Pero la Lei do Solo es más restrictiva sobre la prohibición de recalificación. Mientras el Concello cerraba esa posibilidad sólo para usos residenciales y la dejaba abierta para dotacionales o suelo industrial, la ley «é taxativa»: El suelo forestal que arda ha de mantener esa protección «aínda que non haxa floresta que protexer e aínda que ao mellor desde o propio encaixe da cidade debera ser outra cousa», dice.