El tráfico, el desempleo y las obras se consolidan como principales preocupaciones La situación económica de la capital gallega se ve cada vez con menos optimismo
29 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El tráfico sigue trayendo de cabeza a los compostelanos, y así lo reflejan cada tres meses las encuestas de Sondaxe. Al ser preguntados por los problemas de la ciudad, salta como un resorte la respuesta que apunta que las dificultades para circular y aparcar y el deficiente sistema de transporte público ofrecen la peor cara de la capital gallega. Ahora bien, analizando los datos por oleadas se aprecia un ascenso continuado de las opiniones que también señalan al desempleo o al urbanismo como principal obstáculo para el bienestar de los vecinos. Cabe destacar que por primera vez la encuesta pregunta específicamente por la vivienda, y el resultado es preocupante. Para Pontevedra, Ferrol, Lugo y Vigo se trata de un problema menor que despunta levemente en Ourense y A Coruña y que lidera Compostela de forma descatacada. La escasez de oferta de pisos públicos y los elevados precios de la construcción nueva parecen ser los motivos que devuelven a Santiago el marchamo de una ciudad cara en la que encontrar un sitio para vivir se antoja complicado, cuando otros datos del sector apuntan que es en otros lugares de Galicia donde más está afectando la burbuja inmobiliaria. En cualquier caso, la percepción de los ciudadanos es ésa y así ha quedado reflejada. Pero no todo va a ser negativo en Compostela. Bien al contrario, los vecinos perciben que su ciudad no tiene problemas de seguridad ni limpieza, aunque son los urbanitas gallegos que más se quejan por los altos precios y los bajos salarios, a pesar de ser los que más ganan. La economía, regular El alcalde compostelano Sánchez Bugallo suele celebrar que los santiagueses señalen al tráfico como el principal problema de la ciudad porque, a su juicio, significa que otras circunstancias más determinantes como la economía o la seguridad no preocupan en exceso. El argumento, razonable, puede quedar sin embargo obsoleto si se atiende a la creciente preocupación de los santiagueses por la economía de la ciudad. Desde el verano del 2002 los vecinos percibían la situación económica de la capital de Galicia con cierto optimismo (38,7%), pero cada vez son menos los que así opinan hasta el punto de que se trata de la primera ocasión en muchos meses en que son más los que creen que la coyuntura es «regular» (39,7). De todas formas, de las siete ciudades gallegas sólo los coruñeses pintan un panorama más favorable para su ciudad que los compostelanos, y son los menos (en ambas urbes) los que dramatizan la situación, algo que sí ocurre de forma preocupante en Ferrol, Ourense, Vigo o Lugo.