Los responsables de la obra, acabada en 1992, pagarán el coste de la actuación Una junta de dilatación cedió varios centímetros y permitía ver la calle desde las viviendas
01 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La Justicia ha resuelto el enésimo caso relacionado con la calidad de la construcción del polígono de Fontiñas a favor de un vecino que inició un litigio hace ocho años por las grietas que aparecieron en su vivienda en reiteradas ocasiones. Pero el caso tiene más calado, ya que esta resolución a favor del particular se adelanta a la que promovió la comunidad vecinal del bloque ubicado en la rúa Berlín, que también se vio afectado en zonas comunes. La resolución condena solidariamente a los responsables de la edificación (constructora, promotora y arquitecto) a pagar las reparaciones que el vecino tuvo que asumir -cerca de 3.000 euros- y les obliga a realizar «cuantas obras sean necesarias para eliminar las causas de los daños producidos». En el fallo se explica que esa causa son los «movimientos y asentamientos del edificio que han provocado una apertura de la junta de dilatación que transcurre por el inmueble», y por la que según el principal afectado, se podía ver la calle, lo que hacía imposible ocupar el inmueble. El error técnico fue considerado como «muy importante y grave» por los peritos que trabajaron en el caso, y sus consecuencias agravadas por el hecho de que no exista una doble hoja de cerramiento en la fachada, lo que ha ocasionado que los desperfectos sean mayores. Las grietas provocadas por el defectuoso asentamiento de los cimientos obligaron a varios vecinos a levantar nuevos tabiques en sus viviendas para proteger incluso su intimidad, además de los consecuentes problemas de aislamiento. El comportamiento del edificio fue seguido muy de cerca por los técnicos y por los propios vecinos en los últimos años, y todo indica que el movimiento ha remitido y no se deduce ningun problema más allá del derivado de las juntas. Desde que se construyó hace doce años, el edificio, integrado en un bloque de 150 viviendas, sufrió importantes daños en su cubierta y los propietarios tuvieron que instalar unas planchas metálicas en los descansillos de las escaleras para disimular el hueco provocado por la dilatación «por donde cabía un puño», como señala una de las vecinas afectadas.