LA OTRA MIRADA | O |
28 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.VISTO LO VISTO en su día en Vigo, lo de Arzúa suena más a remake con cambio de protagonistas que a otra cosa: un partido (el Bloque) que logra en las elecciones municipales cinco concejalías, otro (el PSOE) que sólo consigue dos, y entre uno y otro, más que el PP. O sea, un acuerdo para gobernar y a trabajar. Eso es cierto, pero a partir de ahí lo de los socialistas sólo puede interpretarse como un bloqueo constante y sistemático. Por poner sólo los últimos ejemplos, de tres votaciones en el último pleno, esta misma semana, la primera fue aprobada por unanimidad, y PSOE y PP impidieron que salieran adelante las otras dos. ¡Y una de ellas era ni más ni menos que los presupuestos! No se sabe que Emilio Pérez Touriño, ni su antiguo secretario de Organización, ni el recién llegado al cargo hayan dicho esta boca es mía. No se trata de ideologías, sino de ser leales a lo acordado. Se trata, en fin, de comprobar si en esos laboratorios que son los municipios sale adelante el experimento de buscar una alternativa coherente al PP para las autonómicas del 2005. Y si el que vemos en estos meses en Arzúa es el modelo de colaboración que nos espera, Xesús Palmou debe estar sonriendo en estos momentos.