El turista perdido

SANTIAGO

CRÓNICAS URBANAS | O |

20 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL OCIO es o debiera ser el fin último de las personas. Sólo hay que recordar al estúpido que escribió aquello de que «el trabajo os hará libres» a la entrada de un campo de concentración para darse cuenta de que, de ordinario, las cuestiones laborales suelen dar pocas satisfacciones. Quizás por ello, la presión del empleo en las grandes capitales ha generado una nueva obsesión en los ciudadanos, que no es otra que la de explotar hasta el límite el tiempo que los festivos y los puentes le roban a los días negros del calendario. Por no hablar de los que reparten sus vacaciones para aprovechar las pujantes ofertas de ocio invernales, ya sea aquí, en el Caribe o pasando el Ecuador, donde el tiempo va al revés que en el ombligo del mundo. Además, Internet ha transformado la entretenidísima tarea de preparar un viaje hasta el punto de que es posible buscar un destino, comprar un billete y documentarse a fondo mientras el jefe piensa que escribes un sesudo artículo de opinión. Por todo esto, no entiendo cómo es posible que nos haya pasado por delante la Semana Santa y en breve el Primero de Mayo y que todavía no se conozca el programa del Xacobeo. Ayer me llegó un correo de Madrid en el que me preguntaban si había algo especial en Santiago el 11 de junio. Responder: «No tengo ni idea». Turista perdido, me temo.