Enseñar los derechos

SANTIAGO

SIN INTENCIÓN | O |

13 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA CAMPAÑA que inició ayer en los centros de secundaria la Mesa pola Normalización Lingüística, en la que intenta comunicar al alumnado los derechos que le asisten a recibir enseñanza en gallego, lleva a las aulas un asunto del máximo interés educativo, como es informar a ese colectivo de discentes, de forma práctica, para qué sirven las leyes, cómo funcionan, y las posibilidades que se derivan de la orientación que se ofrezca al ejercicio de la política, por acción u omisión, pues siempre hay consecuencias más o menos afortunadas. Está bien hablar de la Constitución o del Estatuto de Autonomía, pongamos por caso, en fechas señaladas por el imperativo del calendario. Pero quedarse ahí parece insuficiente. La enseñanza de los derechos, y de cómo ejercerlos, merece ser un contenido transversal de la mayor relevancia, que tenga presencia en el día a día, para formar ciudadanos más responsables y solidarios. Talvez sea difícil para el profesorado estar en todo. Por eso, que la sociedad civil entre en los centros educativos y comunique sus inquietudes y aspiraciones hay que valorarlo como un ejercicio de salud democrática, que debiera ser mucho más habitual.