A CADEIRA
29 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.¿CUÁNTOS estudiantes, con sobradas cualidades para una profesión, se quedaron a las puertas por no llegar a la nota de corte exigida? ¿Una décima es motivo suficiente para frenar la vocación de un universitario? ¿Y a cuántos les ha ocurrido lo contrario, que sin ilusión se matriculan en titulaciones con pocas plazas por el simple hecho de tener un buen expediente? Es lógico controlar la demanda de los universitarios, y no eliminar el límite de plazas cuando sería imposible garantizar una docencia de calidad. Pero el hecho de que cada vez haya más titulaciones sin requisitos de acceso, y sobre todo el hecho de que llegue un día en el que ninguna los tenga, tiene una gran ventaja: cada estudiante decidirá cuál va a ser su futuro. Y como el Inem probablemente tendrá parados en todas las áreas, la vocación volverá a primar a la hora de elegir una carrera, algo que se echaba de menos.