A CADEIRA | O |
22 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.NO LA hemos visto. Acaba de aterrizar y todavía no ha hecho acto de presencia. La primavera se ha adelantado oficialmente un día pero ha preferido esconderse. Lo entiendo. Demasiados motivos para agazapar la cabeza debajo del ala. Demasiados muertos en Kosovo. En Palestina. Casi una cuarentena en las carreteras españolas durante el puente de San José. Esos casi no destacan porque son el pan de cada día. La primavera se levantó con el eco de los muertos de Atocha, y no le ha dado tiempo a digerirlos antes de recibir a los siguientes. Comentaba un conocido locutor de radio que vivimos tiempos extraños, de extraño cambio y revolución. Sí es cierto que están inquietas las aguas, se mezclan con la violencia doméstica, la violencia callejera, la violencia étnica y el miedo. Qué terrible es el miedo, decía el locutor. Yo te temo y te ataco, antes de tener que defenderme. Y tras cada noticia confirmando una masacre, el coletazo bursátil de la caída de las bolsas internacionales. Desde que los muertos cotizan en bolsa, hay muertos al alza y muertos a la baja. Si fuera primavera, haría las maletas y no volvería por aquí, por lo menos hasta el año que viene.