La amnesia y la anestesia

DAVID GIPPINI

SANTIAGO

ENTRE LÍNEAS | O |

17 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

PERDONARÁN USTEDES que hoy dedique estas líneas a un tema que no está directamente relacionado con esta ciudad, pero que nos afecta a todos. Vaya si nos afecta. Hace una semana, unos salvajes hicieron estallar una docena de bombas en trenes de Madrid; las víctimas eran gente como usted y como yo, trabajadores que en muchos casos murieron leyendo el periódico, exactamente igual que está haciendo usted ahora. Han pasado ya siete días desde entonces; suficientes para que hayan pasado muchas cosas, entre ellas unas elecciones y un cambio de gobierno, y para que la anestesia del tiempo empiece a hacer efecto. Porque, afortunadamente, la memoria tiende a ser frágil cuando se trata de desgracias, y pronto los sucesos de Madrid se verán reemplazados por un gol de Ronaldo, la boda de cualquier famoso o el comienzo de las rebajas. Y así debe ser, porque de lo contrario la vida sería insoportable. Pero convendría mantener viva la memoria del 11-M y no permitir que la anestesia se convierta en amnesia. Y no sólo por humanidad, sino también por precaución, para recordar que las decisiones equivocadas pueden traer consecuencias funestas. Hay 201 familias que ya lo saben.