Galicia mediática

SANTIAGO

CRÓNICAS URBANAS | O |

02 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA TRASTADA premeditada o no de Ronaldinho de Assis vuelve a demostrar la demoledora efectividad de la promoción turística vinculada a iconos reconocibles para el gran público. La chilena del barcelonista ha competido en el minutero de la televisión y en las páginas de los diarios con la apertura de la Puerta Santa, y permitió a su vez a toda España conocer las pausadas formas del arzobispo, Julián Barrio, quien recordaba en su afán por evitar la trivialización del año santo que el Obradoiro no es un estadio de fútbol. Mucho más ágil que el brasileño ha estado Euskal Telebista con la La flecha amarilla , un concurso con un formato muy similar al de Supervivientes o La Selva de los Famosos -los mejores reality con diferencia- en el que doce caminantes realizarán trece etapas del Camino con una gran final que se celebrará el 25 de julio. La idea es brillante, pero es una pena que sólo se vaya a ver en el País Vasco, con lo bonito que sería seguir las evoluciones místicas de un nacionalista catalán, un obrero de Vallecas, un vallisoletano del Opus y un estudiante compostelano subiendo la cuesta de O Cebreiro con treinta kilos de piedras a la espalda. Otro que nos está dando presencia mediática es Mariano Rajoy. El candidato aventajado presume de gallego nacido en la capital, pero lo de comenzar la campaña en Santiago se va a quedar en anécdota si sale presidente y mantiene la idea de veranear en Sanxenxo como ha hecho toda la vida. Sería imperdonable que por llegar a la Moncloa abandone su piso del paseo marítimo por un palacete mallorquín a la sombra de Marivent. Para eso nos quedamos con el papanatas de Aznar y su bigotillo helado en Baqueira.