Trampas en el camino

| JUAN CAPEÁNS |

SANTIAGO

CRÓNICAS URBANAS

20 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CON EL año santo, como con las leyes, llegan las trampas. No es de ahora. El Camino tiene una historia milenaria repleta de novelas picarescas que aún están por escribir, aunque los bandoleros del siglo XXI no son unos facinerosos tuertos con pulgas y barba de varios días, sino que se esconden detrás de empresas fantasma, tarjetas de presentación o negocios de mantel y tenedor. Si en algo ha mejorado Santiago desde el año 93 ha sido en la profesionalización de su hostelería, pero todavía queda alguna manzana podrida que hace un daño impensable a la imagen de la ciudad y de sus empresarios. Los que abren cada día la puerta de su local saben como nadie quién engorda facturas o quién mete clavos sin pudor al turista incauto, o el que utiliza artimañas fraudelantas para ganar cuatro duros más. Y de ellos depende en buena medida que las autoridades pongan coto a estos abusos.