El cronómetro | Emma Silva Cabaré, clown, danza y «stand-up» se dan la mano en una propuesta cómica en la que Gabriella Sacaúntos, periodista sin escrúpulos, alimenta el morbo del personal
09 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?ras el rostro, por no decir la cara, amoral y atemporal de esta ama sadomasoquista del cotilleo y lo siniestro, presentadora de un infernal reality show , está realmente una persona de carne, alma e intelecto, aunque en algún rincón de la Galicia canibal sólo atiendan a distinguir la parte carnívora. Ella es Emma Silva, colaboradora en las Ultranoites de la sala Nasa y en la Asociación de Novo Circo e Cabaré de Santiago, formada inicialmente en el Taller Teatral de Cristina Rota y con cómicos como Leo Bassi. -Gabriella discurre trivialidades como que se puede ser famosa sin operarse las tetas. Esto será en Estados Unidos. -Ah, sí, claro. Bueno, es que aprovecho, en una parte del espectáculo, para hablar del fetichismo visto como una cuestión de consumo. -¿A qué viene la cita de Sánchez Dragó de que «si las putas del mundo hablasen a más de uno se le caerían los huevos»? ¿Es una observación del escritor o de la periodista? -No, de ninguno. Es que hay un programa en el que entrevista a una actriz de cine porno, sin pelos en la lengua, en el que ésta reivindica la prostitución. -¿El público que asiste a este espectáculo tiene pelos en la lengua? -Hay de todo. En las aldeas hay reacciones fuera de lugar porque no hay gente acostumbrada a ver cabaré y se descoloca mucho, sobre todo los chicos. Les cuesta entrar en ese código, pero luego se lo pasan muy bien aunque, participan a destiempo. -¿Dónde radica el masaje y el mensaje de Gabriella? -En los números coreografiados, la canción, el baile y un strip-tease integral, y en revisar tópicos como el machismo, el feminismo, las relaciones de pareja o la familia. Casa das Crechas.