HABERLAS HAYLAS | O |
26 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.¿FUERON los celtas los primeros turistas oficiales de Galicia? ¿El castro de Baroña era su punto final iniciático? ¿O preferían el sur cálido de la atalaya ventosa de Santa Tegra? Obviamente, los romanos eran imperialistas y descreídos, aunque los más disolutos optaron por olvidarse de Roma al cruzar el Limia, que entonces aún no era un patatal. Pero no fueron los primeros turistas oficiales, sino simples exploradores expansionistas, como Bush. La historia turística oficial empezó en la Edad Media con la experiencia única del Camiño de Santiago, el primer intento serio de terciarización de la economía europea. Una oferta única, atractiva e irrepetible en una sucesión de pueblecitos dedicados a saquear a los viajeros por la vía de una incipiente industria del recuerdo hortera y reliquias milagrosas. Ahora esta industria turística se ha sofisticado: con la tumba del Apóstolo compiten a brazo partido las rutas del bacalao, las playas de sol y sombra y los itinerarios afrodisíacos. ¿Vendrán este año a Santiago seis millones de cuerpos y almas? Algunas lenguas viperinas dicen que no. ¿Y si vienen?