VOX POPULI | O |
11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.VENGO de un pueblo que presume demasiado de sus orígenes y que dedica más tiempo a recrearse en las piedras de su castillo que en preocuparse para que lo que queda de él se convierta en un puzle de piedra y barro. Soy de un pueblo que tenía una Alameda que era el orgullo de todos, una puerta grande y verde a un casco histórico precioso. En mi pueblo, todos recuerdan que un día fueron la capital del Reino de Galicia porque un reyezuelo de tres al cuarto descansó en el castillo más tiempo del que debería. Ahora vivo en una ciudad que presume de ser la capital de Galicia y que por ello aspira a lograr el mimo de las administraciones. Estoy en una ciudad que copió de mi pueblo la Festa da Istoria y la convirtió en un mercado medieval. Mi ciudad tiene Real Patronato, aeropuerto, palacio de congresos y una alcaldía siamesa que pretende regalarnos un aparcamiento bajo la Alameda. A los políticos de mi pueblo no se les cae la cara de vergüenza por lo que hicieron. A los de mi ciudad les deseo, por el bien de todos, que no tengan que arrepentirse de tanto desatino, porque cuando un árbol pierde la batalla al asfalto no hay marcha atrás, sólo cemento.