Anís, cava y garrafón

SANTIAGO

VOX POPULI | O |

04 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

HACE AÑOS una de mis abuelas me contó que ella y sus hermanas brindaron con una copita de anís el día del alzamiento nacional y cuando Madrid dejó de ser republicana. Cuando lo dijo, toda orgullosa, la Constitución estaba casi en pañales y Tejero ya me había dado mi primer susto televisivo. A ella creo que también, aunque tardó unos cuantos años más en decirme que la guerra trajo hambre, que las gordas del pueblo se quedaron como estacas, que tuvo que regalar sus joyas para financiar al ejército de Franco y que años después encontró su crucifijo en el ganzate de la señora de un militar. Pasaron los años y una profesora de literatura nos contó que su primera borrachera fue de champán y el día en el que se murió Franco. Yo de aquella usaba lacitos. No sé cuanta gente brindará mañana por la Constitución, pero el anís no lo toma ni el mono y el champán suele ser cava. Mi primera borrachera, como la todos los de mi quinta, fue por imbécil y con garrafón. Las de los adolescentes de ahora se llama botellón. Cosas del déficit cero. Hoy no acuerdo de mi abuela sino de una amiga que un día me dijo que le gustaba la Constitución porque su abuelo había muerto por soñar con ella.