Testimonio | Samuel Fernández vivió una odisea al verse sin coche
04 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?l pasado 30 de octubre, Santiago vivió uno de los días más lluviosos del año. Todos, capacitados y discapacitados, sufrieron las consecuencias de un temporal infernal. Pero sólo por un momento intenten imaginar aquel día desde una silla de ruedas. Samuel Fernández vive en Fontiñas y se traslada en coche a su trabajo en Vite. Samuel se desplaza en silla de ruedas y el coche es casi una prolongación de su silla. «No es un artículo de lujo, es una herramienta de trabajo; y a nadie deberían privarle de sus herramientas de trabajo, pero creo que menos a una persona en silla de ruedas». Aquel día, una grúa llegó a su calle y se llevó su coche. El vehículo estaba aparcado junto a la salida de un garaje, pero no entropecía ni la entrada ni la salida de los coches. Ello no le sirvió a la policía local y tampoco los argumentos de que se llevaban el coche de un discapacitado. «Tres veces en dos meses en el mismo sitio», apunta Samuel. «No hay donde dejar el coche». Imaginen ahora la odisea vivida para llegar al depósito de la grúa. «El autobús urbano no llega al depósito, amén de no estar preparado el recinto municipal para el acceso en silla de ruedas, las rampas no tienen la longitud reglamentaria y el riel para deslizar el portón provoca el vuelco de una silla si no es capaz de hacer el caballito (levantar al mismo tiempo las dos ruedas delanteras) maniobra que pocos pueden hacer». De toda la situación vivida, lo peor fue la falta de humanidad del personal. Desde Cogami comentaron la intención de celebrar unas jornadas de sensibilización para los agentes.