Bugallo se inclina hacia el PP deseando un pacto con el Bloque

Ignacio Carballo González
Ignacio Carballo SANTIAGO

SANTIAGO

Análisis | Un nuevo escenario municipal marcado por la búsqueda de acuerdos puntuales

27 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Constatada la imposibilidad de renovar el acuerdo de gobierno con el BNG el pasado 13 de junio, víspera de su toma de posesión como alcalde, Sánchez Bugallo asumió que tendría que navegar entre dos aguas, al menos hasta que los obstáculos que impedían mantener el pacto ya no existieran. En más de cuatro meses, los avatares de la política local y gallega en vez de aproximar al PSdeG y a su aliado «natural» los han distanciado. Por eso no debe sorprender la escenificación de un talante de diálogo, consumada ayer, después de que se aplazara varios días debido a las convulsiones de Vigo, entre el PSdeG y el Partido Popular compostelanos. Lejos ha quedado el marcaje milimétrico que los últimos cuatro años ejerció el gobierno local hacia Dositeo Rodríguez, que cada vez que abría la boca para formular una propuesta era desacreditado. También en el caso del párking de Xoán Carlos I y el controvertido túnel entre General Pardiñas y el Pombal. «Estamos en un novo escenario político, no que somos maioría minoritaria e isto require un enorme esforzo de confianza e colaboración para sacar adiante os temas municipais», proclamó ayer Bugallo para pedir tanto al PP como al BNG que hagan «un exercicio de corresponsabilización» como el que en ese acto demostraba el propio PSOE. La mayoría progresista Bugallo sabe que no puede prescindir del PP. Hay muchos grandes asuntos en juego sobre la mesa de negociación de la Xunta de Galicia: la capitalidad, con todos los grandes planes que conlleva -desde el sectorial de infraestructuras viarias hasta la ciudad del transporte-, el impulso al Consorcio, el Xacobeo y Sogama, entre otros. Y sobre la municipal: los presupuestos del 2004 y el Plan Xeral de Ordenación Municipal son los inminentes. Además, tras el callejón sin salida en el que entraron las relaciones entre socialistas y nacionalistas, a Bugallo no le queda otra vía. El alcalde no va a ceder ante Néstor Rego en su opción por Sogama frente a la planta de compostaje de Lousame, y tampoco ante la pretensión del Bloque de un funcionamiento autónomo -el regidor así lo interpreta, el portavoz nacionalista lo niega- de las áreas que les correspondieran en un gobierno de coalición. Estos son los dos asuntos que han impedido el acuerdo de gobierno, hasta ahora. Pero no son insalvables. Bugallo no oculta que su pretensión es consolidar una mayoría progresista en la ciudad por encima de los episodios coyunturales y del corto plazo, y en ese objetivo está obligado a entenderse con el BNG. Ambas formaciones han suavizado, al menos de cara a la galería, su tirantez tras el episodio de Vigo, con la llamada de sus respectivas cúpulas gallegas a tratar de tender puentes en todos los frentes. Y, sobre todo, en el libro de tácticas del alcalde hay un cambio de escenario inminente: Santiago consumará su opción por Sogama, lo que obligará a Rego a marcarse otros objetivos; y el BNG habrá iniciado una nueva etapa con los cambios en su dirección nacional, si bien está por verse qué repercusión tendrá a corto plazo en la vida municipal.