Reportaje | Dieciséis músicos de Santiago se unen para seguir actuando en las calles Los artistas aseguran que desde mayo se les ponen numerosos impedimentos para renovar los permisos, y los que se conceden son para zonas saturadas
22 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?No entiendo por qué nuestros problemas los lleva el concejal de Seguridade Cidadá y no por la de Cultura. Es como si nos dijeran que somos peligrosos y que nos tienen que controlar», se lamentaba ayer Iván Couso Cobo, uno de los dieciséis músicos que se dieron cita en el Arco de Palacio para ofrecer su firma al representante del colectivo designado por ellos mismos en la reunión del pasado domingo. El portavoz, Vicente Fernández Pereira, entregó el documento rubricado por sus compañeros a Xosé Baqueiro con el fin de que las negociaciones sobre el colectivo de músicos ambulantes se realicen de forma conjunta. El portavoz toca el saxo y el clarinete en el Obradoiro y Fonseca. Los músicos firmantes, todos residentes en Santiago, sólo piden que no les prohiban tocar en las calles del casco viejo y que no les aíslen en zonas de la ciudad por donde no circulan turistas. «Ellos (los turistas) son los que nos dan de comer», comentó Antón Reixa, que vive en Santiago desde hace ocho años y toca la gaita en sus calles desde hace dos. Los recortes de calles impuestos por el Ayuntamiento supone para ellos un mazazo para sus débiles economías: «Esto no es una bicoca. Yo tengo que levantarse a las siete de la mañana para llegar de primero al lugar asignado por el Concello, porque si no es posible que no pueda tocar, y si no toco no como», comentó Iván. Sospechas Antonio Recuero, que toca la guitarra en Santiago desde hace varios años, teme que el Concello «esté intentando dejar libre el camino para la contratación de músicos de fuera para animar las calles». Daniel Machín, que también toca la guitarra habitualmente en Cervantes y Mazarelos, critica la decisión de limitar las calles: «Si nos ofrecen a todos el Arco de Palacio, y ya van cuatro, es imposible ponerse de acuerdo. Nunca hubo problemas porque eramos dos como mucho, pero tantos es difícil organizarse. Quieren provocar problemas». En la mente de todos los músicos está la idea de que el Concello quiere «limpiar» las calles de artistas ambulantes de cara al próximo año. Antonio Guillén, que lleva 25 años con el violín y otro extraño instrumento llamado Hammerdulcimer a cuestas por las calles de Santiago cree que la intención es reducir el número de músicos. «Todas las vísperas de Xacobeo son así». Entre los artistas cunde la impresión de que se les considera como «indeseables; como si no fueramos nadie; como si fueramos chusma», lamenta Iván Couso. ?ntonio Guillén es uno de los que llevan más años tocando en la calle. Ya lo hacía en Santiago cuando no había licencias. «Siempre estuvimos perseguidos; nos lleva el de Tráfico y Seguridad Ciudadana; los problemas empezaron en mayo» ?aniel Machín considera que lo peor de esta situación «es no saber que va a pasar, nos citan de uno en uno; van dando licencias poco a poco, pero a todos en Arco de Palacio. Creo que la intención es deshacerse de nosotros, para cumplir con los que piden licencia de fuera».