Crónica | La crisis de Vigo reabre el debate sobre las negociaciones de PSOE y BNG en Raxoi El alcalde sostiene que la situación en la ciudad olívica no puede empeorar las relaciones con los nacionalistas y sí, si acaso, invitar a una reflexión y a serenarlas
17 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Las relaciones entre socialistas y nacionalistas en Raxoi no pueden atravesar peor momento. Lo certificaba ayer el alcalde, a raíz de la ruptura del pacto entre el PSOE y el BNG en Vigo, pero no porque ésta las haya enturbiado. Es más, Bugallo duda de que la crisis olívica pueda afectar a las relaciones con sus otrora socios si no es para abrir un período de reflexión y serenarlas. Porque, ironizó, «neste momento, aquí é difícil aumentar as discrepancias», dado que la actitud de confrontación del BNG «non deixa moita marxe» para que la incrementen factores externos, sostiene. La crisis política en Vigo ha devuelto al debate público las diferencias para alcanzar un pacto de gobierno en Santiago. Bugallo reiteraba ayer su negativa a rubricar un acuerdo que, según la lectura que siempre ha hecho de la propuesta del BNG, suponga la formación «de dous gobernos, cada un funcionando con plena autonomía e poñéndose a zancadilla». Pacto inviable El regidor entiende que el BNG no sólo ha querido «levar a outros sitios a errada estratexia que seguíu Príncipe en Vigo» en el último mandato, sino que reconoce que él mismo veía venir la ruptura en Raxoi, de haber pactado en tales condiciones. No es ésa la razón que arguyen desde las filas nacionalistas para justificar el fracaso de aquellas negociaciones. Si no hubo acuerdo, reitera Néstor Rego, no fue por el BNG ni porque el tema del tratamiento de los residuos «envenenase» aquel proceso por la exigencia del Bloque de que se tratasen en Lousame, como ayer indicó Bugallo. Para Rego, al igual que con la ruptura en Vigo, lo que impidió el entendimiento en Raxoi fue la actitud del PSOE y su escaso interés por llegar a un acuerdo. Un PSOE que está en minoría y que en unas semanas se enfrentará a una auténtica prueba de fuego: la negociación de los presupuestos municipales. Porque depende del respaldo de otro grupo para sacarlos adelante. Bugallo reitera que su voluntad de acuerdos está abierta a todos, pero «os negociaremos con quen estea disposto a pactalos e quen nos poña unhas condicións razoables e máis asequibles para ese acordo». Que sea con el PP o con el BNG, «dependerá deles», dice el primer edil, quien reconoce que un hipotético pacto de coalición sólo sería posible con el BNG. Con los populares «non é plantexable, porque somos alternativa», pero sí advierte que son factibles acuerdos en muchos aspectos. Diálogo En ese extremo coincidía ayer Dositeo Rodríguez. El PP no se plantea un acuerdo para gobernar ni con el PSOE ni con el BNG. Con el primero, por ser alternativa; con el segundo, por «los muchos temas que nos separan». Pero reiteró que el PP está obligado a contribuir a que la ciudad funcione y que defenderá su programa electoral ya sea en solitario o con acuerdos puntuales con los demás. Una de sus propuestas electorales es la adhesión a Sogama, un tema al que ayer se refería el alcalde para responder a su homólogo brionés que las decisiones que toma Santiago «son igual de políticas que as que toma Brión» y que se tomará «a mellor para a cidade».