DOCUMENTACIÓN | El dueño del Monterrey tampoco ha cobrado nada

La Voz

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

17 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?anuela Castro tiene 70 años, el corazón delicado y desgaste de cadera. Cuando se quedó sin cosas tuvo que buscarse la vida y echar mano de los ahorros para poder volver a dormir en una cama, para comprarse ropa y muebles. Pero no fue la única afectada por el derrumbe. Otro perjudicado fue Alfonso Corral, propietario del restaurante Monterrey, en cuyo local se produjeron daños de consideración. Alfonso ocupaba además una pequeña oficina en el bajo de la casa que se vino abajo y perdió distintas pertenencias a causa del derrumbe. Un año después tampoco nadie le ha abonado un euro en concepto de daños y perjuicios. En cualquier caso, la situación de Manuela Castro es la más preocupante. El año pasado por estas fechas confesaba que cobraba una pensión de 384 euros y que por el alquiler de su casa pagaba 150 euros al mes. La mujer tiene un hijo con el que convivió en Fontiñas mientras duraron los trabajos de reconstrucción, tres nietos y un bisnieto que vive en Canarias. Después de que su casa quedase convertida en escombros, Manuela decía a este periódico que nadie le pidió disculpas, del mismo modo que ahora nadie quiere hacerse cargo de los daños. El suyo tiene todo el aspecto de ser uno de esos casos en los que las compañías aseguradoras se pasan la patata caliente. Aunque sea una patata de sólo 3.600 euros.