En busca de setas psicotrópicas

La Voz

SANTIAGO

Patio de vecinos Ocho amigos de Segovia optaron por recorrer la Ruta de la Plata, y aseguran que es mucho más agradable; y llegó a Santiago una niña peregrina de sólo siete años

05 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Así terminaron cuatro amigos que peregrinaron en bicicleta: Iván Marañón, de Rentería; José Manuel Pascual, de Colmenar Viejo; Iñaki Padín y Rober Ibáñez, ambos de Romo (Vizcaya). Pedalearon sin problemas hasta los últimos 15 kilómetros. José Manuel pinchó tres veces y rompió una cadena de la bicicleta. Iván, el más accidentado, se cayó tres veces de su vehículo, reventó dos veces, perdió su casco y le robaron el chuvasquero. Llegó a Compostela con una herida considerable en el codo y con las piernas llenas de arañazos, pero el Camino le encantó. En cuanto a Iñaki y Rober, se tomaron el viaje con más calma. «Nos juntamos con unos madrileños que iba tranquilos, parando en todos los bares posibles. Al llegar a Arca, comimos un churrasco delicioso, pero la comilona nos impidió poder continuar esa misma tarde». Estos chicos se encontraron en su viaje con una extraña mujer, inglesa, que «estaba obsesionada con encontrar setas psicotrópicas, yo creo que tenía una sobredosis porque estaba un poco loca», dice Rober. Ruta alternativa Ocho ciclistas optaron por no seguir este año el Camino Francés. Rosalía, Pablo, Germán, Carlos, Pili, Roberto, Javier y Alicia pedalearon por la Ruta de la Plata desde Zamora. Aseguran que «nos ha costado mucho, este camino es mucho más bonito, pero está muy mal, hay demasiadas cuestas que incluso caminando se hace muy difícil». Por el contrario, Alicia dice que «los albergues están muy bien, mucho mejor que en el Camino Francés, pero sólo nos hemos cruzado con siete peregrinos». La más pequeña Marta, de siete años, llegó ayer al Obradoiro junto con su familia y unos amigos. Asegura que se cansó mucho de andar, «pero lo pasé muy bien». Es una de las peregrinas más pequeñas que han aparecido por el Obradoiro en los últimos meses. Su madre afirma que «la primera etapa ha sido muy dura, pero también muy bonita. Lo que ocurrió es que cogimos catarros y tendinitis, un poco ajetreado todo», recuerda satisfecha.