CRÓNICAS URBANAS
25 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.AL ALCALDE no le ha costado mucho ganarse su primera noticia posvacacional, que en realidad no es más que un «decíamos ayer», porque poco ha variado su discurso sobre la posibilidad de hacerle un hueco a los nacionalistas en el gobierno. No está por la labor, y si no es ahora, no será nunca, a pesar de que la mayoría del electorado prefiere la tranquilidad de la coalición. El BNG, aún sin tener la sartén por el mango, debería intentar satisfacer las peticiones de Bugallo. Sería un acto de inteligencia políticamente barato que permitiría al Concello funcionar con más transparencia, porque unos y otros se vigilarían más de cerca y fomentarían la competencia en sus respectivas áreas, para bien del ciudadano. Hacer oposición desde las trincheras es tradicionalmente poco productivo si no se recurre a la tensión y al insulto, y de poco vale que los perros de presa ladren a las puertas de los despachos.