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21 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA CIUDAD afronta un cuatrienio económico, como los otrora planes quinquenales de la extinta URSS, que en paz descanse. Al menos, oficialmente, la legislatura municipal será de cariz eminentemente de administración recta y prudente de los bienes materiales, o no será. Así lo proclamaron a los cuatro vientos el triunvirato gobernante, con Sánchez Bugallo como gran planificador, Néstor Rego de acompañante discreto y Dositeo Rodríguez oficiando de leal oposición. El dulce encanto de la burguesía se traducirá en un comercio pujante y competitivo y en la proliferación de polígonos industriales, tras décadas de adormidera. Los estrategas municipales harán ejercicios espirituales prácticos de esa ciencia que trata de la producción y distribución de la riqueza, ese bien escaso que se mide en euros. Por de pronto, comerciantes y empresarios ya se han puesto a arrimar el hombro y las apuestas se miden de dos en dos: dos centros comerciales abiertos y dos polígonos industriales están ya aquí. El balance a tres meses vista del 25-M semeja más que exitoso y hasta parece que los dioses del mercado son favorables: el nuevo Xacobeo ya espera a la vuelta del año.