Una catarata de luz y color se adueñará de la catedral durante más de media hora

Marta de Sinllán SANTIAGO

SANTIAGO

Una frase del escritor Gonzalo Torrente Ballester aparecerá reflejada en los laterales del templo La pirotecnia primará sobre las proyecciones audiovisuales en la fachada

23 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Este año la intención es jugar con la catedral, tratar de acoplar el bombardeo pirotécnico con los sonidos y las proyecciones audiovisuales. Eso es lo que dijo ayer Rafael García, el director artístico de la empresa Pirotecnia Caballer encargada de la quema de la fachada gótica. «Pretendemos crear un cuadro más vistoso que en anteriores ocasiones», afirmó García. Para ello, Pirotecnia Caballer ha trasladado desde Valencia parte de su equipo informático: cinco ordenadores de disparo tratarán de coreografiar los efectos con la música. También los colores tendrán mucha importancia en este espectáculo de luz y sonido que durará alrededor de treinta y cinco minutos. «Usaremos 21 colores diferentes basados en el espectro del arcoiris», dijo Rafael García. Pero sobre todo habrá fuego, mucho fuego. Veintiuno son también los focos previstos para el bombardeo pirotécnico que se realizará desde dos lugares: Xoán XXIII y la propia catedral. Rafael García y el responsable de seguridad de la empresa, Ernesto López, prometieron que el impacto sobre la catedral será nulo. El fuego se podrá ver desde cualquiera de las plazas de la ciudad. Al menos eso es lo que también prometió el concelleiro de festexos, Xosé Baqueiro. La pólvora alcanzarán una altura que oscilará entre los 150 y los 320 metros. Rafael García explicó también el contenido temático del evento-piromusical: sonido de viento de mar penetrando en la tierra gallega; imágenes evocadoras del cristianismo y una frase del escritor gallego Gonzalo Torrente Ballester proyectada en los laterales: «Sólo en el caso de que tampoco crea en el Espíritu, debe acudir a la Ciencia: pero entonces jamás entenderá Compostela...». La magia llevará a una catedral teñida de verde y de azul. Y todo acompañado con música como la de Peter Gabriel, Zimmerman, Garbarek, Mike Oldfiel o Beethoven, cuya Oda a la Alegría servirá de colofón final a esta noche que será, más que nunca, la noche de los fuegos.