CON LUPA | O |
18 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.QUÉ SENSACIÓN de impotencia ver cómo un señor abogado mete la pata delante de toda una Audiencia Provincial sin que nadie pueda hacer nada por remediarlo. Bochornoso. Porque en los juicios, ya lo saben, el público y la prensa son convidados de piedra. Lo hizo ayer el letrado José López, acusación particular en el caso de los vecinos de Santa Lucía. En pleno informe, y sin venir a cuento, don José disparó a matar contra el mensajero. Puso en cuestión la profesionalidad de un periodista, al que acusó de falta de ética, lo «vetó» y pidió a la sala que fuera vetado en próximos juicios. Argumentaba el letrado el pecado de «falta de ética» que, a su juicio, es contar en la prensa una particularidad psiquiátrica de su representado que salió a relucir en el juicio público y que, todo sea dicho, nunca mentó el periodista vilipendiado. Se equivocó la paloma, se equivocaba. Se podría abrir una discusión para saber quién es el señor López para darle a un periodista titulado clases de ética periodística, pero no es el momento. Fue doloroso y patético ver cómo don José se equivocaba de periódico y de periodista. Un abogado no debería hacer gala de semejante desinformación.