Bugallo está molesto por la renuncia del PSOE a la vicepresidencia de la Diputación
SANTIAGO
Touriño contaba con un edil compostelano para el puesto, pero el BNG lo impidió en la negociación del pacto Candela se hará cargo de un área de gobierno del ente provincial aún por definir
12 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El alcalde en funciones, Xosé Sánchez Bugallo, no pudo ocultar ayer su disgusto por los términos del acuerdo alcanzado por las direcciones del PSdeG y el BNG para gobernar la Diputación de A Coruña. Los motivos de su malestar tienen que ver con la renuncia de los socialistas a crear dos vicepresidencias para cada formación y, sobre todo, por el hecho de que Emilio Pérez Touriño hubiese dado por hecho que el concejal compostelano Francisco Candela iba a ocupar una de ellas. Así lo anunció hace una semana el secretario xeral antes de sentarse a negociar con los nacionalistas. Curiosamente, desde el BNG se cansaron de mandar recados a través de los medios de comunicación sobre sus reticencias a que el socialista Salvador Fernández Moreda se hiciese cargo de la presidencia por considerarlo un «acólito» de Francisco Vázquez. Sin embargo, el PSOE mantuvo su apuesta por el edil de Urbanismo coruñés y se ablandó con los nombramientos de sus segundos. Sólo habrá uno y será nacionalista. Cuestión de símbolos Para Bugallo, lo razonable hubiera sido que una vicepresidencia la ocupase un edil santiagués y la otra un ferrolano, pensando en el ex regidor Xaime Bello. Así, estaría satisfecho «al cien por ciento». Del modo en que se ha resuelto «terei que dicir que o estou ó 60%», admitió. El modelo que propugna el alcalde compostelano se acerca al que puso en práctica el Partido Popular en el último mandato, que tenía de presidente al barbanzano Torres Colomer y de vicepresidentes a Antonio Erias (A Coruña), Dositeo Rodríguez (Santiago), Juan Blanco (Ferrol) y Manuel Pose (Arteixo). En cualquier caso, Candela se hará cargo de un área de gobierno aún por definir, pero para Bugallo el hecho de que Santiago ocupe una vicepresidencia es una cuestión simbólica de cierta relevancia para la capital gallega, que aún podría estar representada en el cargo si así lo deciden los nacionalistas, una opción poco probable.