Sobresaliente en ecología

Mónica Lázaro SANTIAGO

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

El alumnado puso en marcha huertos escolares, recuperó espacios verdes y denunció vertederos incontrolados

30 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?s hora de cambiar los libros por el bañador y los deportes. Pero antes de disfrutar de unas merecidas vacaciones, los escolares de Santiago y comarca tendrán que enfrentarse a los temidos exámenes. Y además de intentar superar las pruebas de matemáticas, lengua o literatura, no les quedará más remedio que pegar un pequeño repaso a una de las materias más divertidas del curso: el proyecto Voz Natura que anualmente promueve la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre. En total, ocho colegios han participado en esta nueva edición de un programa medioambiental cuyo objetivo es concienciar al alumnado de la importancia que conlleva el cuidado de la naturaleza. Este año ha resultado algo duro para los estudiantes del instituto de Ames que desde principio de curso se afanaron en la limpieza de un río cercano a su centro. Además, se encargaron de revisar los vertederos incontrolados, muchos de los cuales denunciaron ante el Concello, y plantaron rododendros en el interior del recinto docente. Mientras, sus compis del colegio de Lañas, en A Baña, no perdieron ni un minuto de vista las semillas que hace meses enterraron en un invernadero. Ahora recogerán sus frutos. En el centro de Campomaior, en Ordes, los alumnos centraron su actividad en un patio ubicado en la parte posterior de la escuela. Allí plantaron azaleas, tulipanes y jacintos. Pero uno de los proyectos que más estusiasmó a los pequeños fue la recuperación de un acebo. Por el contrario, en Roxos los pupilos cambiaron el uniforme escolar por el de vigilante. Durante el curso, supervisaron que las luces estuviesen apagadas cuando no eran necesarias y los grifos de los servicios bien cerrados. Bajo el lema Salvar el planeta, se encargaron además de acondicionar los exteriores del colegio con diversos ejemplares de plantas. En el centro de la Asociación de Padres de Minusválidos de Teo no faltaron en todo el año las sonrisas y los buenos propósitos. Los veinte muchachos con discapacidad física o psíquica que cada tarde se acercan al local de A Ramallosa se encargaron de cuidar y revisar sus macetas. Verlas crecer ha sido para ellos toda una experiencia. Los colegios de Ventín y Calo compartieron proyecto. En ambos centros pusieron en marcha un huerto escolar donde los alumnos sembraron hortalizas, algo parecido al programa desarrollado en O Coto, Negreira, donde los escolares crearon un jardín con plantas medicinales. Hoy, todos se verán las caras, junto con escolares de otros municipios, en la fiesta de fin de curso que organiza la Fundación Fernández-Latorre como premio a su gran esfuerzo. La cita es en el parque de Acea de Ama, en Culleredo.