De Premios Max a más premios

M. BECEIRO

SANTIAGO

RUN-RUN | O |

16 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

NO HAY día que la cultura -entrecomillada o sin comillas, la que es espectáculo, de masas o de minorías, letrada o iletrada, la subvencionada y la de eso nada, alternativa y de alterne, sea underground o comercial, kich o chic , urbana o agrocelta, contemporánea o decimonónica...- sí, la cultura con mayúsculas y de leer entre líneas, que no celebre un sarao para repartir figuras de Sargadelos, halagos, parabienes, vanidades, engolamientos, tarjetas, un bastante de dinero fácil para algunos y un poco de calderilla para muchos. No hay institución oficial o privada que no se precie de tal que no tenga una prolija agenda de galardones. Eso le permite que el resto del año no tenga que preocuparse de actividad alguna hacia el tema en cuestión. Un caso paradigmático e ilustrativo es el del Concello de Vigo, con la concesión de 60 millones para organizar los premios Max, mientras un año sí y otro también se desentiende de todo aquello que guarde algún parecido con el teatro del País. No importa, lo realmente rentable hoy, publicística y políticamente, para las instituciones es invertir en premios. La cerámica no está tan cara y la cultura sin saraos no luce.