06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
?n los juicios de faltas hay de todo, como en botica. Y, para muestra, tres botones. A las diez comienza el juicio contra dos hermanas de avanzada edad, acusadas de amenazas. Sólo comparece una porque la otra está hospitalizada. La denunciante tampoco tiene demasiado interés en que las denunciadas sean condenadas, así que se suspende el juicio. El juez ejerce de consejero y le dice a la octogenaria que no se puede andar por ahí amenazando a la gente por teléfono. La mujer, antes de irse, pide que le paguen el coche, porque ha venido desde Ribeira y porque «teño unha infección na garganta». Gómez Rey le dice que le reclame al Estado. El diálogo es un poco de besugos.