Justicia rápida

| NACHO MIRÁS FOLE |

SANTIAGO

QUINCE ASUNTOS en una semana. No está mal. Los juicios rápidos han arrancado en Santiago con las dudas de la novedad. Quienes han tenido que adaptarse al nuevo sistema echan de menos cursos de formación, sistemas de reciclaje que les ayuden a ponerse al día. Porque la reforma está muy bien, es verdad. Se agilizan los siempre tediosos trámites burocráticos y se acerca la justicia al justiciable, por lo menos en lo que se refiere a plazos. Pero esa prisa por poner los cambios en marcha a toda pastilla no es buena consejera; las prisas nunca lo son. Habría hecho bien el Ministerio de Justicia dedicando más atención a sus funcionarios, porque se percibe un abandono hacia los trabajadores que no ayuda. Pero los funcionarios, después de esta primera semana, tienen la obligación de hacer llegar a sus jefes todas las quejas, y hacerse oír. En los medios nos ofrecemos como portavoces.