La solidaridad vecinal se percibe desde el primer día de protesta

La Voz

SANTIAGO

01 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Los afectados por la retirada del mercado del Bio-Bac reunidos en Santiso no están solos. Pese a que el Ministerio de Sanidad no ha dado ningún paso en firme para la legalización del producto, los ánimos no decaen entre la gente. Esta semana recibieron de sus compañeros encerrados en la madrileña iglesia de Las Maravillas, con quienes están en contacto permanente mediante vía telefónica, un mural repleto de mensajes alentadores. Pero el apoyo no sólo llega de ciudadanos que como ellos permanecen encerrados para que Sanidad levante el veto al producto. Los reunidos en la iglesia de Visantoña coinciden en destacar las numerosas muestras de solidaridad que reciben de los vecinos de todo el municipio de Santiso. «Son conscientes de la solidaridad moral de estar con los enfermos», reconoce el portavoz del encierro de Galicia, Daniel Roibás, quien asegura que cada día reciben la visita de hasta un centenar de personas. Muchas de ellas incluso contribuyen a rellenar la despensa de comida que han improvisado en la sacristía de la ermita, el cuarto que ya se ha convertido en el segundo hogar «de una familia», como ellos dicen, dispuesta a permanecer unida hasta que Sanidad libere el Bio-Bac.