Aprieto

| XOSÉ RODRÍGUEZ |

SANTIAGO

SALGUEIRIÑOS

28 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA REFORMA fiscal implantada por Madrid sigue proporcionando quebraderos de cabeza a los ayuntamientos, el de Santiago entre ellos. Que el concejal de turno no pueda maniobrar por carecer de los mecanismos necesarios para poder hacerlo, con repercusión para las arcas locales, representa una total falta de consideración hacia los municipios. Santiago ha visto su calendario del contribuyente transtornado por ese silencio de quienes tienen que solventar lo que han meneado y revuelto. Las haciendas locales no pueden estar al pairo de una actuación que no tiene fecha ni horizonte y obliga (al menos es es la intención de Raxoi) a recurrir al endeudamiento para remediar el erario. Y a trastocar un objetivo económico. Y es que los ayuntamientos, ya se sabe, son esas expresiones insignificantes en la micrometría política del Gobierno. Éste les hace un nudo y se olvida de aflojarlo.