El dinero no paga el honor

Nacho Mirás SANTIAGO

SANTIAGO

La acusación particular reclamará daños morales al inspector Juan Manuel López

08 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?n las próximas semanas se conocerán las calificaciones provisionales de la acusación particular contra el inspector jefe de la comisaría de Santiago Juan Manuel López Otero, que está acusado por el fiscal de sendos delitos: denuncia falsa e infidelidad en la custodia de documentos, después de que este funcionario presentase una demanda contra el ex-comisario jefe del Cuerpo Nacional de Policía Felisindo Plaza. La acusación: amañar la estadística de la delincuencia. A Juan Manuel Otero se le torcieron las cosas. Su denuncia no sólo no prosperó, sino que el propio juez que se hizo cargo del caso, el decano Francisco Javier Míguez, dictó un auto demoledor, que decía textualmente: «La denuncia bien podría haberse archivado sin haberse practicado diligencia alguna por su evidente y rotunda falta de contenido y relevancia penal». Y fue más allá al darle una vuelta al caso al afirmar: «Deben depurarse responsabilidades penales en el denunciante, pues existen visos o indicios de que se puede estar ante una denuncia falsa».La fiscalía recogió la petición del juez decano y en la edición de ayer de este periódico se podían leer sus conclusiones provisionales, en las que se piden para Juan Manuel López dos años de cárcel por un delito de denuncia falsa y dos años y seis meses de prisión por otro de infidelidad en la custodia de documentos.En aquel momento, en octubre del 2001, otros veinte policías «salpicados» por la demanda presentada por López Otero mostraron su intención de querellarse contra el inspector jefe pero, hasta donde ha podido saberse, el gesto se quedó sólo en una intención.Pero en el proceso judicial que se seguirá contra este funcionario -que está de baja desde entonces- la fiscalía no recoge aspectos en los que, con toda seguridad, sí contemplará la acusación particular: ¿Quién repara el daño moral producido a Felisindo Plaza Gómez? Porque el antiguo comisario se vio obligado no sólo a dejar su puesto, sino a cargar sobre sus anchas espaldas con graves acusaciones que emborronaron, al menos de cara a la opinión pública, su brillante hoja de servicios.El currículum sigue impoluto a efectos formales una vez que se archivó la supuesta denuncia falsa, pero Felisindo Plaza ya no es comisario y ha optado por dejar el servicio activo, con las consiguientes consecuencias morales que este asunto le provocó.Y aunque el honor no se repara con dinero, la indemnización es el único mecanismo tangible de arreglo que contempla la Ley. Y la acusación particular contra Juan Manuel López Otero lo tendrá en cuenta.En todo este caso, hay alguien que no ha hablado: el delegado del Gobierno, Arsenio Fernández de Mesa. Si Felisindo es inocente ¿por qué no recupera su puesto?