La guerra también está en casa

M. Mosteiro / A. Mahía SANTIAGO | A CORUÑA

SANTIAGO

En la provincia se registraron quinientas denuncias de mujeres por malos tratos físicos o psíquicos El 36% trabajan en el hogar, lo que dificulta la posterior inserción laboral

18 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?os casos de malos tratos se cuentan por cientos en Santiago y su comarca. Desde el departamento da Muller de Santiago se insiste en que a los datos oficiales de denuncias hay que sumar los de aquellas mujeres que aguantan durante años situaciones vejatorias y malos tratos sin atraverse nunca a dar el paso. El año pasado, la Policía Autonómica (órgano competente en materia de malos tratos a mujeres y niños) tramitó quinientas denuncias en la provincia de A Coruña. Desde la apertura de la casa de acogida de Santiago, casi seiscientas personas recibieron protección de sus agresores en este centro. De las 581, 284 eran mujeres; el resto eran los hijos de éstas. A diferencia de lo que venía siendo habitual, en el 2002 se equilibró el número de mujeres de Santiago y del resto de la provincia. Durante el último año, la casa acogió a 66 personas, de las cuales 36 eran mujeres (14 de Santiago, 14 de otros concellos y 8 de otras provincias). De acuerdo con los datos ofrecidos por Encarna Otero, concejala da Muller, la mayoría de las mujeres acogidas en la casa soportaron malos tratos durante más cinco años. Trece de las acogidas habían padecido situaciones vejatorias durante más de diez y siete desde hace más de cinco años. Además de las secuelas psicológicas y físicas, las mujeres tienen que hacer frente al empobrecimiento y disminución de la calidad de vida debido a la pérdida de poder adquisitivo. El 36% de las mujeres, que ingresaron en la casa de acogida, eran amas de casa, lo que dificulta la reinserción laboral en un trabajo bien remunerado. A este problema se une el hecho, denunciado por Encarna Otero, de que son precisamente las víctimas quienes se ven obligadas a abandonar el hogar, mientras el agresor permanece en el domicilio. Asistencia jurídica El convenio firmado entre el Concello y el Colegio de Abogados de Santiago permitió arrojar tranquilidad a las mujeres durante su asistencia a los juicios. Pero sólo a las mujeres del área de influencia de este colegio. Dado que la mayoría de las denuncias son calificadas como faltas, las mujeres acudían solas (sin asesoramiento jurídico) a los juicios, donde sus agresores en cambio sí tenían un abogado de oficio para su asesorameinto durante la vista. Según fuentes del colegio de abogados de Santiago, el apoyo jurídico evitó que las mujeres retirarán las denuncias por temor a enfrentarse en solitario a sus agresores. También se incrementó el número de sentencias favorables para las mujeres, en el caso de los juicios por faltas al contarse con la defensa de un letrado durante los juicios.