Mario Gas quería recuperar «las razones del actor» y decidió tomar la piel de un suicida lúcido: «Alguien que antes de bajar el telón escribe un opúsculo sobre la sociedad, la educación, el capitalismo, pero también sobre el amor y sobre lo humano». Mario Gas advierte que no tiene nada que decir y, después, enlaza los argumentos que justifican que una persona a punto de suicidarse pueda sentir toda la pasión de la vida para sentarse a escribir un libro. -Está estigmatizado y por eso se ocultan las tasas de suicidio, porque se entiende que es una opción que no es respetable. En cualquier caso, esta no es una obra sobre el suicidio. Es una reflexión lúcida, ácida, serena en una situación límite. Es un hombre que está en la frontera y quiere decir lo que considera las verdades. Hace un repaso nada pretencioso en el que pone en duda muchas cosas, incluso su papel en la vida. Es un buen texto para que la gente lo escuche en estos días de conflictos. El personaje tiene su punto tierno y creo que los espectadores se pueden sentir muy próximos a sus reflexiones. -Cuando un director cambia su papel por el de actor, ¿entiende las razones del director? -No hay director en mi caso. Me pongo a trabajar y pienso como actor. No pienso en qué haría yo si tuviera que dirigir este espectáculo. Quería recuperar las sensaciones del actor y no dirigir durante una temporada. En cualquier caso, el actor tampoco tiene que estar callado. En el teatro hay un trabajo colectivo y el actor tiene que hablar. Cuando dirijo escucho a los actores. Ocurre, además, que el trabajo del director y del actor funcionan en sentidos diferentes. El actor explosiona y el director implosiona. El primero se explaya y el segundo tiene que funcionar como catalizador. -¿La profesión escénica está más viva ahora que hace tres meses? -Creo que sí. Pero no puede sorprender que ante un hecho flagrante la gente proteste, que la escena exprese su opinión. Pero no lo hacen como tales profesionales, lo hacen como personas que sienten el rechazo de lo que está pasando. Si además, este aire unitario sirve para unirnos y para solventar algunos problemas, pues mucho mejor. -Es como decir que contra el poder se vive mejor. -Lo que pasa es que la democracia no ha sido lo que esperábamos. Domina el dinero. Así que la gente está inquieta. Pero no se deberían sorprender tanto porque si el gobierno utiliza sus medios para enviar sus mensajes, porque los actores van a dejar aprovechar sus repercusión mediática para expresarse.