?n susto de muerte y cierto alivio. Así resume Teresa García, una vecina de Francos, en el municipio de Teo, su particular experiencia tras ver como el pasado mes de noviembre se encontró a cuatro hombres saliendo apresuradamente de su casa. De ella se llevaron todos los objetos de valor que guardaba en su dormitorio. Teresa García habla en realidad de «un vuelco al corazón» que dejó casi sin respiración a ella y a su hija al comprobar, paso a paso, como los cuatro hombres de los que habla forzaron la puerta del cierre de la vivienda y la del del domicilio para dirigirse directamente a la habitación en la que guardaba sus joyas. «Me tenían muy controlada. Sabían que iba a a salir», añade, a la vez que reconoce que desde entonces su casa no es tan suya como antes porque tiene miedo y está pendiente de cualquier movimiento.Cuando esta vecina de Teo se refiere al alivio lo hace porque el robo se produjo en apenas media hora, cuando salió de su casa a media tarde y fue a la parada del autobús a esperar a su hija que llegaba del colegio. Diez minutos tarde llegó el transporte escolar. Si hubiese cumplido el horario, ambas se los habrían encontrado dentro de su casa, destrozando su habitación para buscar dinero. Dice que con verlos caminando ya tuvo más que suficienteTeresa García pertenece a la asociación O Atallo, de Calo. A este colectivo le da las gracias y hace doblemente suya la demanda de los vecinos de Teo: más seguridad.