?i en algún lugar del mundo o del alma se hace más evidente que la vida es eterno retorno y veinticinco años no son nada es en Galicia. Por eso, cuando faltaban pocos minutos para que Emilio Cao abriese el festival Canto de autor por Galicia , recordaba ante su arpa como hacía 25 años que en ese lugar, antes destartalado polideportivo, tocó con músicos como Batallán y Romaní en un concierto por las libertades y la democracia, en contra de los que entonces las cercenaban desde el poder, y que ahora, desde otras instancias del poder, son coprotagonistas de la catástrofe. Con este paralelismo se inició el festival. Así, el hermoso acto no podía ser otra cosa que un poético y vindicador ejercicio de memoria histórica; historia sustraida al joven colega que, grabadora en mano, se encuentra con Moncho Alpuente y le pregunta: ¿es usted Paco Ibáñez?. Memoria robada y borrada que el cantautor vasco devolvió con Palabras para Julia , no sin antes recordar que es el momento de que Galicia haga la transición. Memoria de Emilio Batallán y Pablo Milanés cantando Aí vén o maio en emocionada marea de humanidad. Vindicación y memoria de Luis Pastor, con los más jóvenes entregados, en Vengan a ver con la apostilla final de «Venga, vayanse». De Joâo Afonso recordando al gran Zeca , sangre de su sangre que es la de todos. De Fausto, Rosalinda y su mar; de Pablo y su Yolanda . De los poetas con Ferrín al frente. Y de todos cantando «A galopar hasta enterrarlos en el mar». Un entierro, se entiende, político, claro.