Sr. Alcalde

G. TROYA

SANTIAGO

¿NO ME DIGA usted, Sr. Alcalde, que no le han pedido que se responsabilice y colabore en las tareas de limpieza del petróleo? ¡Pues no!. No me han dicho ni media palabra y eso que me he ofrecido como a la Virgen de la Barca en tiempos de elecciones. Ahora tendré que decirles a los «míos» que no hay ausente sin culpa, ni presente sin disculpa... ve usted que drama político-personal, yo, un disciplinado militante ¡tener que criticar a mi partido!. ¿Pero lo va a criticar, Sr. Alcalde?, ¡Pues claro! sobre todo si no cambian los vientos... Lo cabreante es que esto se pudo evitar, imagínese usted señor periodista que el «Jefe» hubiera instalado entre la piedra «dos cadrís» y la «dos riles» su cuartel general, en una vistosa tienda de campaña, todos los conselleiros rodeándolo, todos oteando la mar, lanzando proclamas de «exconxuro» y con los medios-mediáticos de ustedes actuando de altavoz atronador que clama en su nombre, en nombre del padre, ayuda de los cielos y del gobierno amigo para la doliente madre gallega... Una intensisima emoción se hubiera apoderado de nosotros, el viejo moisés vuelve a conducir a su plebe, sus alcaldes,osea nosotros, en esa foto y, el pueblo marinero jaleandolo sobrecogido...