A Factoría proclama la libertad de la palabra con «Coitelos nas galiñas»

Manuel Beceiro SANTIAGO

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

La compañía retorna a la sala Yago con el premio María Casares a la mejor dirección La obra habla de una mujer que tras enamorarse de un molinero aprende a leer y escribir

20 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A Un año después de su estreno, la compañía compostelana A Factoría Teatro trae a escena su Coitelos nas galiñas , y lo hace ya con un cierto reconocimiento dentro y fuera de Galicia y un premio a la mejor dirección -Cristina Domínguez- en los María Casares de este año. A Factoría dio a conocer al autor de esta obra, el escocés David Harrower, siendo muy representada no sólo en su país sino también en Francia y Alemania, donde obtuvo el premio a la mejor pieza extranjera en el 98. Esto no tendría nada de particular si no fuera porque está basada en un mundo absolutamente rural y primitivo de los años 1700, con ciertas afinidades sociales y culturales al que vivió la Galicia de entonces. Harrower escribió un texto antes de éste en el que hablaba de la apropiación de las tierras por parte de los grandes terratenientes en Escocia, situación que aún pervive hoy en las tierras altas. En la obra había una escena en un mercado donde se contaba la historia de una mujer que va al molino y se enamora del molinero. De esa señora que vive en un mundo primitivo, casada con un hombre muy primario, parte la pieza del autor escocés. «Esa muller, aínda que vive nun mundo moi primario, intenta coñecer e quere coñecer e poñerlle o nome ás cousas, porque esa é a súa maneira de evolucionar», explica Cristina Domínguez. En ese caminar por el cambio se encontrará con un hombre, el molinero del pueblo. Como bien aclara la directora, los molineros fueron en toda Europa seres especiales en la tradición oral, y a los que se odiaba porque se quedaban con una parte de lo que recolectaban los campesinos. «Pero o muiñeiro da obra é especial -añade Cristina- porque sabe ler e escribir, e escribe. A muller tópase con ese home e todo se tambalea». Es así como empiezan una relación especial que desemboca en una situación de no retorno. Rocío González, César Martínez Goldi y Alfredo Rodríguez conforman el elenco, en cuya interpretación la acción física es muy importante. «A palabra está -dice la directora- pero son moitas cousas as que non se din coa palabra. Intentamos que en todo ese mundo primitivo que non sabiamos como tratar, as relacións deles tres fosen o menos burguesas posible».