Los representantes de la Asociación Galega de Artitas Visuales tienen claro que las relaciones con las galerías tendrían que estar reguladas por contrato. «Son muy pocas las galerías que hacen un contrato con el artista a la hora de una exposición», denuncia la portavoz de agrupación de artistas. Actualmente se está negociando con la asociación de galerías el establecimiento de un modelo de contrato. La idea de esto, matiza Quintana Martelo, «es acercarse a un tipo de contrato marco pero que no podría ser nunca un contrato fijo, único y exclusivo, porque cada artista tiene su propio submundo en este terreno». Los problemas entre el artista y la galería surgen especialmente en la etapa iniciática de relación, que es realmente cuando el artista está más sujeto al capricho de la galería de turno y tiene su obra expuesta a ciertas libertades, unas licencias que no se darían en otra profesión debidamente regulada.