El título de esta muestra colectiva, Contar intimidades a descoñecidos , abierta en la galería Espacio 48 gasta el 31 de julio, indica el planteamiento de expresar lo personal a través de lecturas diferentes, que los autores hacen llegar al espectador. La fotografía y los objetos son el medio de un entramado plástico en el que se hace evidente el diálogo entre el arte y la vida, provocado éste desde la vinculación del artista con la naturaleza y su propio cuerpo. Lo que se ha llamado atrocidad del presente pesa como una losa en el contenido de esta muestra. Es una temática recurrente y al mismo tiempo inevitable, que surge de la experiencia cotidiana y de una posición activista que plásticamente revisa conceptos y pretende una crítica social a determinados valores. La obra como herramienta creativa se entiende como arte vivo; como factor ideológico funciona, en cambio, como agente de cambio. Sus discursos enraízan directamente en las lecturas de las performances y de la fotografía, prácticas que se complementan en un mestizaje tolerable donde lo efímero y lo permanente convergen. Recordando a Bergen, estas alternativas artísticas actuales son incorporadas a la «memoria social y política» de nuestra época. Monse Cea, Fran Herbello y Eduardo Valiña intervienen el entorno en el que viven o recapacitan sobre el cuerpo como campo experimental. Con actitudes y gestos crean un ambiente de reflexión sobre una temática que les preocupa: feminismo, ecologismo, identidad de lo masculino-femenino... Estas manifestaciones, realizadas en un tiempo anterior a la exposición, acaban reflejándose en instantáneas que se toman durante las intervenciones. La fotografía queda como notario de una expresión vivencial. El componente visual se traduce en escenografías marcadas por una simbología personal -grapas pegadas a la piel, guantes de latex invadiendo el espacio, maniquíes vestidos de deshechos...- expresada deliberadamente en el dramatismo del blanco y el negro o en los colores de la naturaleza. El cuerpo humano sigue siendo en Paula Mariño motivo de trabajo en sus fotografías. En este caso, la creación nace de la trama representativa que la artista origina entre ella y la cámara. La carga argumental gira, también, en torno al debate feminista, contemplado con una imagen limpia y un sentido estético que cuida las formas, matiza las luces y perfila los escenarios con fondos neutros. En la propuesta de Xurxo Varela la relación con el ser humano se interpreta a través de materiales diversos rescatados de una identidad cercana. El hierro se mimetiza con las formas populares trabajadas en mimbre con carácter funcional, que se revelan como expresión artística de la contemporaneidad.