EL ESTIGMA DE LAXEIRO

La Voz

SANTIAGO

MERCEDES ROZAS PUNTO DE FUGA

20 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Existen en nuestra historia artística más reciente modelos de identificación que han dejado su huella trasladando ciertos valores a generaciones más jóvenes. El caso de Laxeiro en Galicia es bastante significativo en este contexto. Su persona y su obra resultaron ser un revulsivo fundamental para muchos artistas que -de manera especial los más cercanos a él en Lalín- encontraron en su imagen un ejemplo a seguir. Aquel inventor de fábulas pictóricas supo captar la ironía, el humor y la sensibilidad de una realidad transformada por su propia imaginación en la rica mitología del Marquesado da Romea. La versatilidad de su producción delataba un control de la práctica pictórica que revela los distintos y cambiantes perfiles estéticos de su obra. Gracias a eso, la visión figurativa, de la que hacía uso en sus retratos o en el ya célebre Naranxo, podía cambiarse por territorio de manchas y colores cuando el artista incorporaba el valor del informalismo a sus lienzos. De su trayectoria dieron buena cuenta algunas exposiciones; entre ellas la más ambiciosa fue la antológica celebrada en el Centro Galego de Arte Contemporánea en 1996, cuando un ya anciano Laxeiro recibió el homenaje de un amplio sector del mundo del arte que le reconoció su trayectoria y su contribución al arte de nuestro país. El Museo municipal de su tierra ha tenido también mucho que ver en esta consideración, dando nombre a una Bienal cuyo fin fundamental es el de impulsar la creación de artistas más jóvenes. En la exposición de Nicolás, el estigma laxeiriano se aprecia expresamente en algunas de sus pinturas. Las Madonnas de este pintor del Deza rezuman esencias de aquel demiurgo creador con el que sintoniza en el carácter formal de la propia pintura y la apropiación de elementos temáticos extraídos de la cultura popular. Los Unicornios, Romeros o el tema de los desnudos se vuelven a tratar aquí reconsiderados por el temperamento técnico de este pintor. Entre sus pretensiones plásticas está la mirada hacia una fuente creativa a la que han sucumbido desde siempre los artistas, el paisaje. En este género, Nicolás se introduce en tentativas coloristas construidas bajo la vulnerabilidad de la materia. Ambos aspectos, color y materia, revisten los cuadros de esta exposición. La libertad ganada por Laxeiro, también por Manuel Colmeiro, ha sido la simiente de un ámbito plástico que ha tenido y tiene en estas tierras del Deza una importante cantera de artistas. Lamazares, Elena Colmeiro, Aymerich, García Rivas y otros han contribuido a la expansión de aquella conquista que alentó el creador de Mirlotil con una fauna imaginativa de personajes.