Dos familias siguen desplazadas del edificio afectado por una explosión en O Milladoiro

La Voz

SANTIAGO

El IGVS ha ofrecido a la viuda del único fallecido una vivienda de protección oficial en Fontiñas O Milladoiro todavía no ha recobrado la normalidad. Aún no han pasado dos meses desde que el 8 de febrero la explosión del gas de varias bombonas hiciese saltar por los aires, literalmente, el piso de una familia. En aquel suceso hubo al menos ocho heridos y un muerto, Manuel Vázquez Castro. El Instituto Galego da Vivenda e Solo ha ofrecido a su viuda y a sus hijas una vivienda de protección oficial en Fontiñas, oferta a la que todavía no han contestado. Otra familia del mismo inmueble, el 36 de Rosalía de Castro, sigue alojada en un hotel que costea el Ayuntamiento de Ames. Las obras van a buen ritmo, pero todavía falta.

20 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

REDACCIÓN SANTIAGO Las aseguradoras, el Concello de Ames y el Instituto Galego da Vivenda e Solo han cumplido con sus compromisos en el edificio número 36 de la avenida Rosalía de Castro de O Milladoiro. Cuando todavía no han pasado dos meses desde la explosión de gas que se produjo en el tercero E, el inmueble comienza a recobrar el aspecto que una vez tuvo. Las paredes han vuelto a su sitio y un complicado andamiaje cubre una fachada que parece una de tantas en construcción. Según explicó el alcalde de Ames, Xosé Astray, las obras van a buen ritmo y en poco tiempo los destrozos no serán más que un desagradable recuerdo. Mucho más complicado será que Rocío, la viuda del único fallecido por aquel suceso, olvide. Ahora mismo, el Instituto Galego da Vivenda e Solo espera su respuesta a la oferta que se le ha hecho: una vivienda en el polígono santiagués de Fontiñas, si bien no han trascendido las condiciones. Y parece que la alternativa es la más adecuada para que la familia no tenga que volver a habitar un lugar en el que todo serían malos recuerdos. Astray indicó que, en pocos días, podrá volver a su hogar la otra familia que tuvo que ser desplazada a consecuencia de la explosión y que actualmente reside en un hotel pagado por el Concello.