SOFÍA DE BENITO MI CALLE
02 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La primera vez que mis pasos subieron la empinada cuesta de Fonte Sequelo, arrastrados del brazo de un espectro prohibido, elucubré que las estrellas volverían a llevarme a esta plaza convirtiendo a mi oscuro fantasma en una realidad palpable. Y aunque de su seca fuente quise ver manar la más bonita de las historias, sólo el recuerdo de las noches en el mítico Fuco Lois y las conversaciones en ese local que le robó el nombre a la calle, son capaces de proyectar ahora en mi mente la imagen del que siempre fue y será un fantasma. La praza de Fonte Sequelo vive el día y se niega a dormir la noche. Rodeada de pequeños comercios y establecimientos de copa y puro, guarda en secreto la resaca del andar de peregrinos que en sus únicos y escondidos escalones se curan las ampollas de un fatigado camino. La rúa de Fonte Sequelo son las veladas en el pub de Jose a golpe de guitarra, la percusión de Rafa, y las reivindicaciones sindicalistas de María del Carmen en esas noches en las que las estrellas no quieren dar el toque de queda para volver a casa. Es una empedrada cuesta, una tienda de artesanía gallega, y a la derecha, según se baja, una de lencería barata. Y es, como no, el recuerdo de tantas horas con mi fantasma. redac.santiago@lavoz.com