El anuncio de Spanair de reducción de vuelos en Santiago suscitó una rápida reacción del gobierno local compostelano, que convocó a una reunión en el pazo de Raxoi al presidente y al director general de la compañía aérea, Gonzalo Pascual y Enrique Meliá, respectivamente. El 27 de febrero, los responsables de Spanair dejaron su compromiso de intentar mantener la oferta de vuelos en Lavacolla, pero a cambio pidieron la colaboración del Concello para promover el uso de sus servicios. Entre otras cosas, los directivos de Spanair echaban de menos una mayor utilización de esta oferta por parte de las instituciones y las empresas. Quedaba así de manifiesto la sintonía existente entre Raxoi y Spanair, compañía vinculada en la parte accionarial a Trapsa, concesionaria del transporte público y de distintos servicios municipales compostelanos.