RAROS

La Voz

SANTIAGO

NACHO MIRÁS FOLE CON LUPA

12 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Eres una nena si al acabar la noche, y por sistema, no tienes el hígado embalsamado en alcohol. Eres un marciano indeseable, un raro, si eliges conducir sereno a hacerlo mamado. Y eres sospechoso porque no le das al canuto, ni a la farlopa, ni a las pastillas; ¡Ni siquiera fumas! Hay quien no entiende que prefieras meter cinco mil pelas en flores para regalar que en resaca. Te miran mal si en vez de aparcar encima del paso de peatones prefieres dar dos vueltas. Te llaman subnormal porque eliges pagar la inquisición de la ORA a lamentarte ante el tipo que vigila el depósito de la grúa, y eres un acojonado porque nunca dejas el coche en doble fila. Hay quien te mataría porque entorpeces la circulación al conducir a la velocidad que manda la Ley y porque te detienes en los pasos de peatones. Que seas puntual es también intolerable. Y que disfrutes de tu trabajo puede ser una enfermedad, la misma que se manifiesta cuando la mujer que más te gusta en la vida es tu novia. Siniestro Total lo cantaba en los ochenta con ironía: «Soy un hombre honrado / me gusta el trabajo / pago mis impuestos / y no bebo alcohol / y si veo un pobre una limosna le doy / Oh que raro soy / Oh que raro soy». Los raros no somos necesariamente mejores personas. Pero somos necesarios para consolar a los que se comen el mundo y para llorar en sus entierros. nacho.miras@lavoz.com