CARMEN ARIAS MI CALLE
06 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Siempre que paso, aunque sea en coche, por la rúa das Rodas pienso en la aberración cometida con esta zona de Santiago. Aunque pisar el acelerador y pasar la calle como si fuese una travesía cualquiera tiene sus ventajas, lo cierto es que observar las viviendas que cuelgan del asfalto me produce una sensación nada agradable. En las recientes movilizaciones contra la LOU unas cuantas pancartas colgadas de las galerías nos demostraron a todos los que pasamos en coche por As Rodas que en esta calle, bajo el asfalto hay un mundo que parece estar bajo tierra, pero no es así, ni mucho menos. Simplemente queremos ocultarlo porque nos resulta a todos un poco más práctico. Ahora esta calle es noticia porque el Ministerio de Fomento se ha olvidado de sus promesas. Destinar el 1% de sus presupuestos a mejorar nuestro patrimonio no parece ser suficiente para que la rúa das Rodas se convierta en una calle de nuevo habitable. La definición de una calle agradable para vivir bien podrían darla los ancianos que viven en la residencia de la zona. Ellos no entienden de prisas, ni semáforos. Eso sí, escuhan los improperios de los conductores con prisa que ven en la rúa das Rodas una forma bastante contaminante de hacer mucho ruido. redac.santiago@lavoz.com