JESÚS TOMÉ MI CALLE
27 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Si Santiago tuviera Monopoly, Rapa da Folla sería una de esas calles que están un poco antes de llegar a la casilla de salida. No tiene ni las tiendas de Montero Ríos; ni la historia del Hórreo; ni la tranquilidad de General Pardiñas; ni el señorío de la praza de Puente Castro. Por no tener, no tiene nada, pero está muy de moda porque en ella se está terminando de construir una de las últimas parcelas que quedaban libres en la otra almendra compostelana, la del Ensanche. Es difícil encontrar en la ciudad un sitio mejor colocado para vivir -dependiendo de los gustos, claro- y era evidente que su situación iba a reabrir el debate del precio de los pisos, porque a estas alturas es raro que haya una vivienda nueva en esta zona. En las calles anteriormente mencionadas hay pisos muy caros pero también muy viejos a los que hay que meterle un meneo importante para entrar a vivir con dignidad. El caso es que este solar de Rapa da Folla se quedó ahí colgado mientras se desarrollaban los pisos de la cuesta de Santo Domingo de la Calzada hace unos treinta años, y era un poco cochambroso. Ahora también se recupera un trocito de acera en el tramo que une Rosalía de Castro y Juan Carlos I. En eso sí que ganamos todos. redac.santiago@lavoz.com